Fue una desgracia pero pudo ser una tragedia. Mi eterno agradecimiento a la gran familia del Bristol:
A los albañiles, profesores, administración, secretaría, dirección, mantenimiento y conductores por jugársela para salvar a nuestros pequeños y no tan pequeños.
A todos los anteriores y a los alumnos y familias por su impresionante muestra de solidaridad en un agotador fin de semana. Ver cómo el lodazal del jueves por la tarde se volvía a convertir el domingo en nuestro querido y acogedor Cole me llena de emoción.
ME SIENTO TREMÉNDAMENTE ORGULLOSO DE PERTENECER A ESTA COMUNIDAD EDUCATIVA Y HUMANA. FUE EL ESPÍRITU DEL 11 DE JUNIO.